mientras perciba que tu optica me mira, me fotografía, me inspira a mi y a todo el nerviosismo que se desencadena de rozarte, mirarte, tenerte.
Porque quizás la luna energiza todas mis esquinas, y termina mareando mi estado. O quizás la normalidad es ahora, hoy, de noche. Y de día solo soy quien no soy.
Quizás me guste más de noche que de día, y seguramente a tí también.
Porque sabes que no soy la misma con quien de día sueles tratar, y sabes que una cámara no puede captar todo lo que desearías.
Porque sabes que nunca supiste nada, y menos ahora.
Sabes que no me conoces, y sabes que no quieres intentarlo. Conoces la razón por la cual no estoy permitiéndote entrar.
Desde lejos, tocándome, nos basta.
y desde cerca,
desde cerca ya no existes.
Eres cuanto imaginó mi mente;
Cuanta imaginación puse a disposición de ese momento [in]oportuno en el cual supe amarte cada noche.
Eres obra pura de mi mente.
Y allí te encerraré, para siempre.
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