En una hoja de papel en blanco, muy en blanco, transformada por el paso del tiempo y la tecnología en megapixeles aplastandose los unos a los otros.. se dejan, virgenes de manchas, escribir letra por letra cada paso de mí, cada sonrisa, cada sensación, perfume y tacto vivido. Se dejan arrancar cada una de las letras desde lo más profundo hasta llegar sin querer aquí, tiñendo el blanco impoluto de mi pantalla.
viernes, 20 de mayo de 2011
Un día más para contar.
Desde acá abajo todo se ve tan distinto.
Las lagrimas limpian mis ojos, los nublan de toda claridad.
Mi panza grita tanto como mi garganta.
Los espasmos al respirar, intenta hacer entrar aire nuevo a mis pulmones; aire del cual quisiera prescindir.
Y al respirar...
retumba en toda la habitación; en mis oídos y en todo el dolor de mi mente.
Desde acá abajo no tengo que hacer fuerza para mantener el peso de mi cuerpo, porque lo dejo en reposo sobre este piso tan frío.
No tengo que cuidar mis gritos de nadie a quien pueda asustar, porque no hay nadie en casa.
Me desato la pinza que presiona mi cabeza, amarrando mi pelo como esclavo a cintura.
Me desato las lagrimas que tenía reservadas para el día de hoy.
Me desato las ganas de seguir manteniéndome en equilibrio.
Pienso en ellos dos. Quienes me retienen, consciente o inconscientemente al aquí-y-ahora.
Me planteo mi función aquí-y-ahora.
Me planteo mi de-función aquí-y-ahora.
Vuelvo a abrir los ojos y me acompaña el blanco de la pared. La madera del parcket. Un gato en una silla, una pinza del pelo más allá de mi cabeza. Me acompaña mi cuerpo abandonado en el suelo de una habitación cualquiera.-
Me acompaña la bronca y la ira.
La incertidumbre.
la Desgana.
Ya no me acompañan más las fuerzas, hace tiempo.
Las lagrimas limpian mis ojos, los nublan de toda claridad.
Mi panza grita tanto como mi garganta.
Los espasmos al respirar, intenta hacer entrar aire nuevo a mis pulmones; aire del cual quisiera prescindir.
Y al respirar...
retumba en toda la habitación; en mis oídos y en todo el dolor de mi mente.
Desde acá abajo no tengo que hacer fuerza para mantener el peso de mi cuerpo, porque lo dejo en reposo sobre este piso tan frío.
No tengo que cuidar mis gritos de nadie a quien pueda asustar, porque no hay nadie en casa.
Me desato la pinza que presiona mi cabeza, amarrando mi pelo como esclavo a cintura.
Me desato las lagrimas que tenía reservadas para el día de hoy.
Me desato las ganas de seguir manteniéndome en equilibrio.
Pienso en ellos dos. Quienes me retienen, consciente o inconscientemente al aquí-y-ahora.
Me planteo mi función aquí-y-ahora.
Me planteo mi de-función aquí-y-ahora.
Vuelvo a abrir los ojos y me acompaña el blanco de la pared. La madera del parcket. Un gato en una silla, una pinza del pelo más allá de mi cabeza. Me acompaña mi cuerpo abandonado en el suelo de una habitación cualquiera.-
Me acompaña la bronca y la ira.
La incertidumbre.
la Desgana.
Ya no me acompañan más las fuerzas, hace tiempo.
jueves, 19 de mayo de 2011
recubierta de ADN
Quiero desnudar un cuerpo y observarlo eternamente satisfecha.
quiero verlo continuamente en el baño, atrás de una toalla, en la cama, por el pasillo, enfrente a un espejo incluso sentado en el sofá.
Quiero acariciarlo y sentirlo casi mio, casi perteneciente a mí.
Quiero enamorarme de él, de su silueta, sus perfecciones e imperfecciones.
Quiero dibujar la suavidad, con la yema de mis dedos, sobre ese cuerpo.
Quiero peinarle el pelo hasta llegar a los ganchitos del corpiño para desprenderlo.
y pintarlo de huellas dactilares.
De ropa ajustada
de miradas de aprobación.
Quiero observar durante horas ese cuerpo desnudo, y no sentir nada más que satisfacción, plenitud y paz.
Quiero que ese cuerpo, sea el mio.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Quizás porque a pesar de no haber comido nada, las ganas de vomitar me siguen persiguiendo.
No estoy segura de que lo que físicamente se siente como "ganas-de-vomitar" sea del todo referente a un síntoma-estomacal.
Me atrevería a decir que la respuesta de mi cuerpo es: expulsar todo lo que ya, ahora mismo recarga tu cuerpo, tu mente, tu alma.
Vomitar todo lo que se arraigue a mi interior. Sin importar de donde provenga, o si realmente se trata de comida.
Necesito vomitar para limpiar mi mente. Mis ojos.
Quizás me incite el pensar en la sensación de levedad que prosigue al vomito. Me atraiga la necesidad de sentirme tan liviana como un cuerpo sin huesos, sin peso.
Quizás lo que necesite sea una limpieza de mi propio yo. Vomitarme a mi misma, para sentir la levedad de mi ser,[insoportable, como es de esperar] para luego volver a incorporarme a mí misma.
No estoy segura de que lo que físicamente se siente como "ganas-de-vomitar" sea del todo referente a un síntoma-estomacal.
Me atrevería a decir que la respuesta de mi cuerpo es: expulsar todo lo que ya, ahora mismo recarga tu cuerpo, tu mente, tu alma.
Vomitar todo lo que se arraigue a mi interior. Sin importar de donde provenga, o si realmente se trata de comida.
Necesito vomitar para limpiar mi mente. Mis ojos.
Quizás me incite el pensar en la sensación de levedad que prosigue al vomito. Me atraiga la necesidad de sentirme tan liviana como un cuerpo sin huesos, sin peso.
Quizás lo que necesite sea una limpieza de mi propio yo. Vomitarme a mi misma, para sentir la levedad de mi ser,[insoportable, como es de esperar] para luego volver a incorporarme a mí misma.
mientras perciba que tu optica me mira, me fotografía, me inspira a mi y a todo el nerviosismo que se desencadena de rozarte, mirarte, tenerte. Porque quizás la luna energiza todas mis esquinas, y termina mareando mi estado. O quizás la normalidad es ahora, hoy, de noche. Y de día solo soy quien no soy.
Quizás me guste más de noche que de día, y seguramente a tí también.
Porque sabes que no soy la misma con quien de día sueles tratar, y sabes que una cámara no puede captar todo lo que desearías.
Porque sabes que nunca supiste nada, y menos ahora.
Sabes que no me conoces, y sabes que no quieres intentarlo. Conoces la razón por la cual no estoy permitiéndote entrar.
Desde lejos, tocándome, nos basta.
y desde cerca,
desde cerca ya no existes.
Eres cuanto imaginó mi mente;
Cuanta imaginación puse a disposición de ese momento [in]oportuno en el cual supe amarte cada noche.
Eres obra pura de mi mente.
Y allí te encerraré, para siempre.
Aun puedo encontrarte allí, en el medio de la nada. Al costado del cuarto menguante. En mitad de la noche, y al principio de la mañana.
Decime que te tengo cerca.
Que si cierro los ojos aun escucho tu repiración en mi cuello y tu lengua hacíendome cosquillas.
No te termines de ir.
No termines de borrar mi nombre. Podés dejar la letra "A", quizás como excusa de que empezarás a escribir un nuevo nombre, o quizás para recordar la segunda letra del que me precedió.
Aunque ya estás lejos, no pudieste evitar que me quede con tus pestañas, tus brazos, el sabor en mi boca y el color miel que da gusto a tu piel.
Decime que te tengo cerca.
Que si cierro los ojos aun escucho tu repiración en mi cuello y tu lengua hacíendome cosquillas.
No te termines de ir.
No termines de borrar mi nombre. Podés dejar la letra "A", quizás como excusa de que empezarás a escribir un nuevo nombre, o quizás para recordar la segunda letra del que me precedió.
Aunque ya estás lejos, no pudieste evitar que me quede con tus pestañas, tus brazos, el sabor en mi boca y el color miel que da gusto a tu piel.
Principios
"Es una fortuna caminar en compañía de gente sabia, divertida y escéptica, que esté dispuesta a cambiar cualquier verdad absoluta por un queso de cabra, cualquier honor, premio o reconocimiento por la corona de un sombrero de paja, cualquier clase de eternidad por la embriaguez de la duda unida a la armonía de la naturaleza. (...)"
Manuel Vicent (El País)
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