En una hoja de papel en blanco, muy en blanco, transformada por el paso del tiempo y la tecnología en megapixeles aplastandose los unos a los otros.. se dejan, virgenes de manchas, escribir letra por letra cada paso de mí, cada sonrisa, cada sensación, perfume y tacto vivido. Se dejan arrancar cada una de las letras desde lo más profundo hasta llegar sin querer aquí, tiñendo el blanco impoluto de mi pantalla.
miércoles, 18 de mayo de 2011
lunes, 16 de mayo de 2011
Cartas marruecas, LIII
Ayer estábamos Nuño y yo al balcón de mi posada viendo a un niño jugar con una caña adornada de cintas y papel dorado.
-¡Feliz edad -exclamé yo-, en que aún no conoce el corazón las penas verdaderas y falsos gustos de la vida! ¿Qué le importan a este niño los grandes negocios del mundo? ¿Qué daño le pueden ocasionar los malvados? ¿Qué impresión pueden hacer las mudanzas de la suerte próspera o adversa en su tierno corazón? Los caprichos de la fortuna le son indiferentes. ¡Dichoso el hombre si fuera siempre niño!
-Te equivocas -me dijo Nuño-. Si se le rompe esa caña con que juega; si otro compañero se la quita; si su madre le regaña porque se divierte con ella, le verás tan afligido como un general con la pérdida de la batalla, o un ministro en su caída. Créeme, Gazel, la miseria humana se proporciona a la edad de los hombres; va mudando de especie conforme el cuerpo va pasando por edades, pero el hombre es mísero desde la cuna al sepulcro.
domingo, 15 de mayo de 2011
Tal vez mirándonos al revés, con las manos en la tierra y los pies en el aire y los pelos para abajo!
Y si no te miro, cómo te veré? Más clara?
Si te pidiera verte así siempre, para no acordarme de todo lo imperfecta que soy y darte mi mejor parte más moldeada, como plastilina amasada y calentita entre dedos deseosos de formar y deformar todo lo que nunca fue.
Me gusto más acá.
Me gusta que vos salgas atrás mio, escondiéndote del espejo y mirándonos en esa cosa que nos hace parecer más nosotras que nunca.
Que se yo.. quizás realmente seamos nosotras esas de ahí.
Quizás exista ese día en el que pase enfrente a tí y te mire muy así, de reojos.
Ya no es miedo a ver lo que es, es miedo a no ver lo que era.
No es que sean los años, no. (o sí, en cierta forma es consecuencia de la vida)
Son las circunstancias, querida mía, las que me hacen ser así.
Y si tu media puerta se abre.
Si te miro sin evadirte, sin evadirme.
El día que se acepten papelitos en la bolsa de plástico.
y el día en que quizás reconozca ese contorno tan tuyo, tan mio
el dia en que te mire y tu silueta me devuelva una sonrisa, cuatro curvas prominentes, unas pestañas en forma de alas, rimmel, el rojo de los labios y ninguna ropa encima.
Quien te dice, no dejo de tener fe en que quizás exista ese tal día.
Tal vez llorar era la mejor solución.
El mejor momento.
La más tierna caricia con gusto a paciencia.
Tal el retroceso, la pena, el agua y la noche hacían de su cuerpo un remolino
De su mente una esponjita destrozada
y se volvía a hinchar el sal y dolor.
Desahogando sus cambios
dándose el lugar para berrar
saltándose los doce años como una valla
corriendo tras su "hoy, ahora, aquí"
sonriendo de día, lagrimeando de noche.
Corría, saltaba, jugaba a la vida real mientras creía saber lo que estaba sucediendo a su alrededor.
Con tan solo 12 años, sí señor.
El mejor momento.
La más tierna caricia con gusto a paciencia.
Tal el retroceso, la pena, el agua y la noche hacían de su cuerpo un remolino
De su mente una esponjita destrozada
y se volvía a hinchar el sal y dolor.
Desahogando sus cambios
dándose el lugar para berrar
saltándose los doce años como una valla
corriendo tras su "hoy, ahora, aquí"
sonriendo de día, lagrimeando de noche.
Corría, saltaba, jugaba a la vida real mientras creía saber lo que estaba sucediendo a su alrededor.
Con tan solo 12 años, sí señor.
Si se mira desde el principio, uno no hubiera apostado ni una ensalada de lechuga a que de allí pudiera salir algo con vida.
Si se mira desde mitad del proceso, uno no imaginaría que el inicio fue tan tedioso y oscuro.
Si se mira desde ahora, uno no imagina que será del porvenir.
Si no hubiéramos intentado, quizás nos hubiéramos quedado con las ganas de saber qué hubiera nacido de todo este terreno.
Si nos hubiéramos limitad a mirar, sin hacer, no podríamos afirmar que cambiamos el destino fatídico de cada vida que germinó.
Si no hubiéramos puteado en cada paso del proceso, no hubiera sido tan gratificante ver crecer cada semilla plantada.
Tiene su lógica que haya valido tanto esfuerzo.
Porque también tiene lógica verte sonreír mientras caminas por el pasillo que divide la papa de la lechuga.
Y tiene sentido haber cargado cada balde porque el agua te iluminó cada recreo que aprovechás para regar la remolacha.
No me arrepiento de todas las puteadas. Ni de las caras largas. Ni siquiera me arrepiento de haber iniciado todo esto, nuestro.
Si se mira desde mitad del proceso, uno no imaginaría que el inicio fue tan tedioso y oscuro.
Si se mira desde ahora, uno no imagina que será del porvenir.
Si no hubiéramos intentado, quizás nos hubiéramos quedado con las ganas de saber qué hubiera nacido de todo este terreno.
Si nos hubiéramos limitad a mirar, sin hacer, no podríamos afirmar que cambiamos el destino fatídico de cada vida que germinó.
Si no hubiéramos puteado en cada paso del proceso, no hubiera sido tan gratificante ver crecer cada semilla plantada.
Tiene su lógica que haya valido tanto esfuerzo.
Porque también tiene lógica verte sonreír mientras caminas por el pasillo que divide la papa de la lechuga.
Y tiene sentido haber cargado cada balde porque el agua te iluminó cada recreo que aprovechás para regar la remolacha.
No me arrepiento de todas las puteadas. Ni de las caras largas. Ni siquiera me arrepiento de haber iniciado todo esto, nuestro.
sábado, 14 de mayo de 2011
"Pienso, luego existo"
http://es.wikipedia.org/wiki/Ren%C3%A9_Descartes
Yo existo, después de un tiempo de haberte pensado.
Sería más fácil si no te hubieras complicado tanto la vida, así no me la complicabas a mí.
De todas formas, la afirmación de que soy en cuanto a lo que pienso, y que realmente soy, porque pienso, no me desagrada tanto.
Soy un 70% de mis pensamientos.
Soy gracias a ellos.
Soy ellos.
Ellos son porque yo soy
y yo soy gracias a que mis pensamientos me hacen existir, sobrevivir, seguir adelante.
Existo, porque no me canso de pensar en que quizás de algo sirva pensar tanto.
Hay algo en lo que sí, no estamos de acuerdo.
Para mí, su excelentísimo señor René, no solo alcanza con pensar.
¿Qué tal si también le aplicamos la práctica a las teorías filosóficas suyas y del resto de sus amigos antepasados?
Yo existo, después de un tiempo de haberte pensado.
Sería más fácil si no te hubieras complicado tanto la vida, así no me la complicabas a mí.
De todas formas, la afirmación de que soy en cuanto a lo que pienso, y que realmente soy, porque pienso, no me desagrada tanto.
Soy un 70% de mis pensamientos.
Soy gracias a ellos.
Soy ellos.
Ellos son porque yo soy
y yo soy gracias a que mis pensamientos me hacen existir, sobrevivir, seguir adelante.
Existo, porque no me canso de pensar en que quizás de algo sirva pensar tanto.
Hay algo en lo que sí, no estamos de acuerdo.
Para mí, su excelentísimo señor René, no solo alcanza con pensar.
¿Qué tal si también le aplicamos la práctica a las teorías filosóficas suyas y del resto de sus amigos antepasados?
Mientras las estelas de los vuelos de corta/larga distancia se van desvaneciendo, yo te absorbo. Te saboreo. Degusto tu amargor mientras me río de mi lengua enmohecida. Mientras el viento se me ríe en la cara, en el pelo y en cada poro que se me eriza.
Sin estar, me estás acompañando. Sin ser, terminás siendo mientras yo crea que sos. Y hoy, lo creo.
En lo más alto del techo de la casita del gas.
En lo más profundo de la Galicia rural.
Sin estar, me estás acompañando. Sin ser, terminás siendo mientras yo crea que sos. Y hoy, lo creo.
En lo más alto del techo de la casita del gas.
En lo más profundo de la Galicia rural.
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