Por donde se empieza, cuando no sabes por donde empezar?
Como se dan los pasos, cuando te olvidaste de como se caminaba..?
Como se sigue, cuando las cosas se estancan. Como se da arranque, si ya no anda?
Enséñame a seguir, una vez comenzada la historia. Enséñame a no detenerme, a no perderme en el medio del remolino. Dame la bienvenida al mundo del "sinrazón". Dame un beso de veneno, y cerrame los ojos antes de irte de la casa. No me cuentes tus próximos experimentos. No me digas la verdad.
Como hago para irme, sin salir del juego?
Vení, vení.. mostrame eso que tenés escondido en la mano. Vení, dejame verte, ¿a ver? Vení, que te quiero.. Vení.
Te quiero. Vení, dame eso que tanto guardás entre tus manos, dámelo por una sola vez.
Victoria 5/11/10
En una hoja de papel en blanco, muy en blanco, transformada por el paso del tiempo y la tecnología en megapixeles aplastandose los unos a los otros.. se dejan, virgenes de manchas, escribir letra por letra cada paso de mí, cada sonrisa, cada sensación, perfume y tacto vivido. Se dejan arrancar cada una de las letras desde lo más profundo hasta llegar sin querer aquí, tiñendo el blanco impoluto de mi pantalla.
sábado, 6 de noviembre de 2010
viernes, 5 de noviembre de 2010
La gran vista desde el tren. La gran maravilla antes los ojos.
Los turistas, los músicos, los vagabundos, los ocupados... los perdidos.
La velocidad no impide que mis pupilas se fijen en vos. No impide el recuerdo.
El sol brilla igual para todos, pero a mi los rayos me evitan la piel de gallina hoy en día.
V. 04/11/10
Los turistas, los músicos, los vagabundos, los ocupados... los perdidos.
La velocidad no impide que mis pupilas se fijen en vos. No impide el recuerdo.
El sol brilla igual para todos, pero a mi los rayos me evitan la piel de gallina hoy en día.
V. 04/11/10
jueves, 4 de noviembre de 2010
Mi Ciudad Maravilla
Esa tierra tiene un no se qué que hace que mi estancia en ella sea mágica [siempre y en cualquier momento]. Vos tenés un no se qué que la convierte en sonrisa perpetua, en estancia interminable, en agujas paradas de relojes de arena. Yo soy lo que no suelo ser en ese lugar. Soy quien no soy, siendo, sin embargo, más yo misma que nunca. Con decirte que me cambia hasta la voz cuando deseo que suceda...
V. 3/11/10
V. 3/11/10
lunes, 18 de octubre de 2010
sábado, 28 de agosto de 2010
Y entonces aparecí caminando por las calles de aquel lugar paradisíaco, siguiendo la luna...
Llegándome los sonidos ruidosos del medio del mar que decían que al otro lado del océano estabas esperando, estaban tus manos deseándome y mi piel sintiéndote y todo mi cuerpo esperándote, y tu boca, y tus dientes y mi pelo y los perfumes.....
Y todo eso en un segundo, en dos, o en tres.
Y todo eso sin previo aviso; en una calle de un lugar desconocido.
Y todo sin saberte, sin nada.. sin siquiera recordar que alguna vez fui tan tuya como no lo soy ahora. Como no lo voy a volver a ser nunca más.. Nunca más como aquella primera vez. Y aun así...
Victoria 27/08/2010
Cuando todo es más tenue
Dícese de las tardes en que uno cuenta granitos de arena, que lentamente se desvanecen hacia el interior del reloj. En esos momentos en los que las papilas gustativas a lo único a lo que se dedican es a sentir los sabores de una manera inexplicable.
Dícese de las sensaciones en la piel, y los vellos del brazo moviéndose a causa de la brisa. De los atardeceres inigualables. De las compañías... de las oportunidades.
Dícese de esos momentos que uno mantiene guardados en la retina, por el resto de su vida.
viernes, 27 de agosto de 2010
miércoles, 11 de agosto de 2010
So close no matter how far
Dónde están tus dedos que no están tocándome.
Dónde estás que no te siento recorriendo mi cuerpo.
Dónde están tus manos que no están acariciándome.
Dónde estás vos, que no estás abajo mío.
Dónde tus ojos, que no están observandome mientras sonrío.
Dónde está tu lengua que no está humedeciéndome.
Dónde estás que no estás adentro mío. Arriba. Abajo.
Dónde estás.. que no me dejás que te haga desmayar de placer. Que te escuche mientras te acaricio y te transporto al infinito durante un par de minutos.
Dónde están tus besos.
Dónde tus labios, que no están recorriendo mi piel.
Dónde están las noches que nos quedan. Las camas que nos esperan. Los besos que no nos dimos. El sexo que no tuvimos. Las veces que nos faltan revolcarnos para terminar con esta locura de tanto deseo.
Las ansias y el odio apoderandose de mí, diciéndome al oido que te lleve a otro plano mientras te hago el amor en alguna habitación que no nos pertenezca, que no conozcamos, y que no volvamos a ver jamás.
Las ganas de morderte y matarte para siempre. Y matarte a mi lado, conmigo.
Y vuelve el odio y me dice que el peor veneno será nuetra propia piel la primera vez que volvamos a lamernos, a sentirnos el amargo gusto que hace tiempo no recordamos como sabe.
Y mordernos, y besarnos, y decirnos cosas que no entendemos, que no sabemos si se deben o no decir. Si se deben o no sentir.
Pero mientras, me vuelvo a preguntar dónde estás que no estás arrancándome de esta computadora y llevándome a la cocina para despojarme de la poca ropa que me queda. Para volverme loca durante un instante de lenguetazos dulces, antes de terminar descontrolados en el sofá, mientras la luna, sin verguenza nos espía.
Vic 10/08/2010
Dónde estás que no te siento recorriendo mi cuerpo.
Dónde están tus manos que no están acariciándome.
Dónde estás vos, que no estás abajo mío.
Dónde tus ojos, que no están observandome mientras sonrío.
Dónde está tu lengua que no está humedeciéndome.
Dónde estás que no estás adentro mío. Arriba. Abajo.
Dónde estás.. que no me dejás que te haga desmayar de placer. Que te escuche mientras te acaricio y te transporto al infinito durante un par de minutos.
Dónde están tus besos.
Dónde tus labios, que no están recorriendo mi piel.
Dónde están las noches que nos quedan. Las camas que nos esperan. Los besos que no nos dimos. El sexo que no tuvimos. Las veces que nos faltan revolcarnos para terminar con esta locura de tanto deseo.
Las ansias y el odio apoderandose de mí, diciéndome al oido que te lleve a otro plano mientras te hago el amor en alguna habitación que no nos pertenezca, que no conozcamos, y que no volvamos a ver jamás.
Las ganas de morderte y matarte para siempre. Y matarte a mi lado, conmigo.
Y vuelve el odio y me dice que el peor veneno será nuetra propia piel la primera vez que volvamos a lamernos, a sentirnos el amargo gusto que hace tiempo no recordamos como sabe.
Y mordernos, y besarnos, y decirnos cosas que no entendemos, que no sabemos si se deben o no decir. Si se deben o no sentir.
Pero mientras, me vuelvo a preguntar dónde estás que no estás arrancándome de esta computadora y llevándome a la cocina para despojarme de la poca ropa que me queda. Para volverme loca durante un instante de lenguetazos dulces, antes de terminar descontrolados en el sofá, mientras la luna, sin verguenza nos espía.
Vic 10/08/2010
viernes, 23 de julio de 2010
Ciudad dorada
Y ahora, mientras te dejas… mientras miras de costado y dejas que agarre tu mano y te guíe, como si fuera la primera vez que caminases a mi lado, inventándonos el camino, sabiéndonos desconocidos y haciendo de cuenta que nunca nos hemos acariciado la piel. Te llevo [sin querer y queriéndolo a la vez] por las escaleras, escuchando el crunch crunch de cada hojita otoñal que pisamos, de cada escalón, de cada zapato descendiendo… hasta llegar al final, hasta llegar… Hasta dejar de bajar.
Y mientras tanto estás en la simple tarea de alargar un pie primero, y otro después… Mientras tanto me mirás los zapatos y.. y yo tampoco puedo creer lo que veo.
En el medio del casi-ruido de taco contra el asfalto, en la mitad de una interrupción de bajada, (zarandeándome del brazo) te parás en seco y te ceñís a mi cintura, continuás apretándome la mano izquierda, tan fuerte como lo estabas haciendo hace uno instante atrás, mientras que tu otra mano se desliza suavemente hasta encontrarse con mi pecho derecho, y entonces el cataclismo de tus labios y mi lengua se encuentran en una inminente ensalada de ganas, de acumulación de momentos y de falta de respeto por el tiempo perdido, por los daños causados, por las camas desperdiciadas, y las sábanas sin destender… Cuando volvemos a abrir los ojos, todo se parece a... Sí, innegablemente se parece. Se confunde también con la inicial 17, las luces casi apagadas y el sol desapareciendo arriba nuestro… A mi cuerpo fundiéndose un instante más arriba del tuyo, y a tu mano recorriéndome, A mi pelo entre las sábanas y una mezclase de calor y frío, de amor- odio, de contigo y sin ti, de perderte para siempre sin dejar de hacerte el amor cada cierto período de tiempo… De empezar a desgarrarte de a poquito, suavecito y así… a nuestra manera tan estúpida de estar sin terminar de quedarnos, de amarnos sin terminar de moldear la plastilina, con más agua de la necesaria y falta de arena; la simple rutina de no empezar a perder tantos miedos, tantos nudos y telarañas que dan asco! Tantas idas y vueltas en la perfección de la auto-exigencia y después nos preguntamos, ¿Para qué?
Tanto no sé que para guardar todo en una cajita y no soltarlo al aire jamás. Tantas letras que no sirven para nada. No me sirven a mí. No te sirven tampoco a vos. Tantos quizás en el camino, y tan poca confianza a esta altura. Qué vergüenza! Tantos tantos, y al final, tan pocos..
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